Siempre tuya

Si hay algo que merezca la pena sentir en este mundo, son tus manos, tus cálidas y seguras manos que me ofrecen tanta vida cuando rozas mi piel. Cuando abrazas mi cuerpo y palpas mi espalda con tanta delicadeza, haciéndome sentir la reina de tu vida.

Si hay unos labios con los que merezca la pena deleitarme, serán con los tuyos. Dulces, suaves y carnosos que estremecen mis sentidos cuando susurran a mi oído lo mucho que me amas. Cuando bajan por mi cuello silenciosos y besan cada rinconcito de mi cuerpo.

Si hay unos ojos donde perderme sin retorno, serán en los tuyos, oasis  de caramelo que atraviesas mi alma al mirarme y me hablas en secreto haciéndome sonreír.

Conocerte y amarte ha sido la mejor lección que aprender, porque amando al otro te descubres a ti mismo y cuando eso sucede, descubres la pureza del amor en todos sus sentidos.

Jamás podré dejar de agradecer a tu madre, que desde los cielos nos observa embelesada, el sacrificio de traerte a este mundo, los besos que te robó mientras pudo y el noble corazón que procuró formar en ti. Si no fuera por ella no habrías llegado a mi vida, a mi mundo, a mi corazón. No hubiera conocido la felicidad y no habríamos podido formar la familia que hoy tenemos. Gracias Cari, gracias por enviarme a tu niño, por permitir que sea el hombre de mi universo y el padre amoroso de tus tres nietos.

Feliz aniversario esposo mío, por otros diez años junto a ti. Te amo.

Siempre tuya.